HISTORIA DE LA DIOCESIS DE CIUDAD ALTAMIRANO  

Por los Prebíteros: Roberto Álvarez Navarro, cronista diocesano,
y Fidencio Avellaneda Reynoso.

1.- ANTECEDENTES.
La mayor parte del territorio actual de la diócesis de Ciudad Altamirano en sus orígenes formó parte de la Diócesis de Michoacán, erigida canónicamente el 8 de agosto de 1536 por el Papa Paulo III mediante la Bula “Illius Fulciti Praesidio”. En 1863 fue elevada a Arquidiócesis por el Papa Pío IX y la Bula “Catholicae Romanae Ecclesiae”. A la muerte del primer obispo, Vasco de Quiroga (1565), ya existían las parroquias de Axuchitlán, Coyuca de Catalán, Cúseo, Cutzamala, Pungarabato y Sirándaro. Las actuales parroquias del sur del Estado de México y las de San Miguel Totolapan, Arcelia, Coronilla e Ixcatepec, en el Estado de Guerrero, pertenecían a la diócesis de México, erigida el 29 de junio de 1529 por el Papa Clemente VII, mediante la Bula “Sacri Apostolatus Ministerio”. El 12 de febrero de 1546 fue elevada a Arquidióceis.

En 1863 fue erigida la diócesis de Zamora por el Papa Pío IX mediante la Bula “In celsissima militantes Ecclesiae specula”, con territorio de la diócesis de Michoacán. A la nueva diócesis empezaron a pertenecer las actuales parroquias de Huetamo y San Lucas. En la misma fecha el mismo Papa creó la diócesis de Chilapa mediante la Bula “Grava Nimis”. A ésta empezaron a pertenecer las parroquias que nuestra diócesis de Ciudad Altamirano tiene en el Estado de Guerrero, excepto las que están en los municipios de Pungarabato y Zirándaro. A principios del siglo XX hubo modificación de límites de los Estados de Guerrero y Michoacán; los municipios de Pungarabato pasaron de Michoacán a Guerrero y las parroquias existentes en ellos pasaron a la diócesis de Chilapa. En 1920 el Papa Pío XI creó la diócesis de Tacámbaro mediante la Bula “Hodierni Sacrorum Antistites” y a ella pasaron las parroquias de Huetamo y San Lucas. El 4 de junio de 1950 el Papa Pío XII creó la diócesis de Toluca y a ella pasaron las parroquias que nuestra diócesis actual tiene en el Estado de México. El 18 de marzo de 1958 el Papa Pío XII creó la diócesis de Acapulco y a ella pasaron las parroquias de Zihuatanejo, La Unión y Coahuayutla que, originalmente, formaron parte de nuestra diócesis y pasaron a la diócesis de Cd. Lázaro Cárdenas, erigida por el Papa Juan Pablo II el 18 de diciembre de 1965. La diócesis de Acapulco fue elevada a Arquidiócesis el 29 de junio de 1983, por la Bula “Quo Maius” de S.S. Juan Pablo II.

2.- IGLESIA PARTICULAR.

2.1. PERIODO 1965-1970. “Vino un hombre enviado por Dios que se llamaba Juan” Jn 1, 6.

La diócesis de Ciudad Altamirano fue creada por el Papa Paulo VI el 27 de octubre de 1964 mediante la Bula “Populo Dei” . Fue erigida el 16 de agosto de 1965 por el Delegado Apostólico Luigi Raimondi. Como primer obispo fue nombrado Mons. Juan Alvaro Navarro Ramírez, quien la condujo durante 5 años: del 16 de agosto de 1965 al 17 de agosto de 1970. Al día siguiente fue llamado al descanso eterno. El texto de la Bula Populo Dei es el siguiente:


BULA POPULO DEI

PAULO OBISPO, SIERVO DE LOS SIERVOS DE DIOS, para perpetua memoria.

Porque sabemos cuánto aprovecha la conveniente división de las comunidades cristianas y el número adecuado de sus pastores para el gobierno y la firmeza religiosa cristiana del PUEBLO DE DIOS, que es la Iglesia, con muchísimo gusto hemos acogido la petición que nos ha dirigido el venerable hermano Luis Raimondi, Arzobispo titular de Tarso y Delegado Apostólico en la República Mexicana, para que se dividieran los extensos territorios de las diócesis de Chilapa, Acapulco, Toluca y Tacámbaro, y con ellos se formara una nueva diócesis que estará comprendida por los límites del estado civil de Guerrero. Por lo cual, después de pedir el parecer a nuestros venerables hermanos Cardenales de la Santa Iglesia Romana que están al frente de los negocios consistoriales e igualmente a los obispos ordinarios, a quienes compete, y suplido el consentimiento de aquéllos que tienen en este asunto algún derecho, o presumen tenerlo, con nuestra suprema autoridad DECRETAMOS LO SIGUIENTE: DE LA DIOCESIS DE CHILAPA desmembramos los municipios llamados comúnmente Zirándaro, Coyuca de Catalán, Pungarabato o Ciudad Altamirano, Cutzamala, Tlapehuala, Tlalchapa, Ajuchitlán, San Miguel Totolapan y Arcelia; DE LA DIOCESIS DE ACAPULCO los municipios llamados La Unión, Coahuayutla y Zihuatanejo; DE LA DIOCESIS DE TOLUCA los municipios llamados Tlatlaya, Amatepec, Tejupilco, Sultepec, Otzoloapan y Zacazonapan; igualmente DE LA DIOCESIS DE TACAMBARO los municipios llamados San Lucas y Huetamo, y con los mismos CREAMOS la nueva Diócesis que se llamará de Ciudad Altamirano, que estará comprendida por los mismos límites con que están contenidos al presente todos los municipios juntos que nombramos. Los límites de la nueva Diócesis serán: al Norte las diócesis de Tacámbaro y Toluca; al Oriente la diócesis de Chilapa; al Sur la diócesis de Acapulco; y por último, al Oeste la diócesis de Apatzingán. La Iglesia que hemos creado la hacemos sufragánea de la Sede de Morelia, y a su metropolitano estará sujeto el obispo de Ciudad Altamirano según las normas del Derecho. La cabecera de la nueva diócesis y la Sede de su Obispo será la ciudad llamada comúnmente CIUDAD ALTAMIRANO, y el templo parroquial que está en ella dedicado a San Juan Bautista lo elevamos a la dignidad de Iglesia Catedral, con los derechos y honores que le corresponden. Atienda también el Obispo a que se establezca un colegio de canónigos que asistan al Obispo con su consejo y ayuda; sin embargo entre tanto elíjanse los consultores diocesanos, que cesarán en su oficio cuando estuvieren establecidos los canónigos por otras letras que Nos hemos de expedir. La llamada Mesa Episcopal será formada por los emolumentos de la Curia, por las oblaciones de los fieles y por aquella parte de bienes que corresponderá a la nueva Sede, según lo mandado por el canon 1500. Por lo que ve al gobierno y administración de la Iglesia creada, obsérvense las normas que establece el Derecho Canónico; igualmente en lo que respecta a la elección del Vicario Capitular y cosas semejantes. Considere el Obispo que es su deber edificar tan pronto como sea posible por lo menos el Seminario Menor según las leyes del Derecho común y las normas de la Sagrada Congregación de Seminarios y Universidades de estudios, para recibir a los niños que son llamados al sacerdocio. Cuando los mismos tengan la edad para estudiar las disciplinas filosóficas y teológicas, envíense los mejores al Pontificio Colegio Pío Latino Americano. Ordenamos además que tan pronto como fueran ejecutadas nuestras letras, los sacerdotes considérense adscritos a aquella diócesis en cuyo territorio tengan beneficio u oficio; que los demás clérigos y alumnos del Seminario, a aquélla donde tienen legítimo domicilio. Las actas y documentos que se relacionan con la nueva diócesis o con sus sacerdotes o ciudadanos, envíense pronto a su Curia Episcopal, y guárdense en el archivo de asuntos religiosos. Además ejecutará estos decretos nuestros el venerable hermano Luis Raimondi, de quien ya hemos hecho mención, o aquél a quien él delegue, con la concesión de las facultades necesarias. Llevado a ejecución el decreto, escríbanse documentos y en ejemplares sinceros los enviará pronto a la Sagrada Congregación Consistorial. Pero si en ese tiempo otro está al frente de la Delegación Apostólica, éste ejecutará nuestros mandatos. Queremos además que esta Constitución sea eficaz ahora y en lo futuro; en tal forma que las cosas que están mandadas por ella, sean observadas religiosamente por aquéllos a quienes corresponde, y por tanto que tengan su eficacia. A los ejemplares o pasajes de esta Constitución, impresos o escritos a mano, que muestren sello de un valor constituido en dignidad eclesiástica y al mismo tiempo estén firmados por un notario público, se les dará el mismo crédito que se le diera a ésta, si se mostrara.

Dado en Roma, junto a San Pedro, el día 27 de octubre, del año del Señor 1964, segundo de nuestro pontificado.

CARLOS CARD. CONFALONIERI COPELLO
Srio. de la S.C. Consistorial Canciller de la S. I. Romana

SANTIAGO LUIS CARD.
Canciller de la S. I. Romana

JOSE ROSSI
Obispo titular de Palmira Proto-Notario Apostólico

SILVIO ROMANI
Proto-Notario Apostólico

FRANCISCO TINELLO
Regente de la Cancillería Apostólica.

Expedida el día 23 de enero del año del Señor 1965, segundo de nuestro pontificado. MARIO ROSSINI, Plomero.

En el Archivo de la Cancillería Apostólica, vol.117 No. 9.


El 1 de julio de 1965 se dio a conocer el nombramiento del primer obispo de la diócesis con el siguiente documento:

NOMBRAMIENTO DE MONS. JUAN NAVARRO RAMIREZ

PABLO OBISPO, SIERVO DE LOS SIERVOS DE DIOS.

Al amado hijo JUAN NAVARRO RAMIREZ, Asistente de la Acción Católica y Director de las obras para promover la enseñanza catequística del pueblo en la Arquidiócesis de Morelia, Obispo electo de la nueva iglesia catedral de Ciudad Altamirano, salud y bendición apostólica. Las palabras santísimas de Cristo: "Id, pues, a todo el mundo, predicad el evangelio a toda creatura" (Mc 16, 15) demuestran claramente el trabajo principal de los obispos, sucesores de los apóstoles; es decir: la predicación de la verdad divina tanto a los que ya creen, para que se conserve en sus pechos con sumo cuidado el tesoro de la gracia celestial, como aquéllos que aún no han creído en Cristo, para que, renovados al fin por el sacramento de la fe, obtengan la salvación eterna. Por lo cual, queriendo dar a la diócesis de Ciudad Altamirano, que hemos creado el año pasado, el día 27 del mes de octubre por las letras apostólicas POPULO DEI y que hemos hecho sufragánea de la sede metropolitana de Morelia, un pastor tal para que le proporcionara lo que hemos indicado, hemos pensado destinarte a ti, amado hijo, para este oficio, a ti, que has sido diligentísimo en la atención de tus otros oficios y nos das esperanza cierta de que serás muy hábil en cumplir éste. Siendo esto así, pedido el parecer a nuestros hermanos los Cardenales de la Santa Iglesia Romana que están al frente de la Sagrada Congregación Consistorial, te nombramos y declaramos OBISPO DE CIUDAD ALTAMIRANO, concediéndote el gobierno y la administración de las cosas temporales y religiosas, con los derechos y obligaciones correspondientes. Antes de que seas consagrado Obispo y vayas a la posesión de tu diócesis, es necesario que hagas la profesión de fe y un doble juramento: el de fidelidad a Nos y a esta Iglesia Romana, y contra los errores de los Modernistas, siendo testigo algún obispo que esté unido con Nos por el vínculo de la verdadera fe. Hecho esto, envía pronto a la Sagrada Congregación Consistorial las fórmulas según las cuales hayas jurado, firmadas y selladas por ti y por quien asistió a tu juramento. Entonces podrás lícitamente ser consagrado fuera de Roma por cualquier obispo católico, que esté también unido con esta cátedra del bienaventurado Pedro por el vínculo de la caridad, asistiéndote otros dos varones de igual dignidad, que te consagren juntamente con el primero. Por lo demás, amado hijo, procura engendrar muchos hijos para la Iglesia de Cristo con la verdad, con la caridad, con la benignidad. Por experiencia sabes cuánto ayudan estas prendas para suavizar los ánimos y someterlos a la ley de Cristo. Que te asista Cristo, que te asista María, madre suya, estrella hermosísima de tu peregrinar.

Dado en Roma, junto a San Pedro, el día primero del mes de julio, del año del Señor 1965, tercero de nuestro pontificado.

SANTIAGO LUIS Card. COPELLO, GALLIGANI,
Canciller de la Santa Iglesia Romana

RODOMONTE
Pro-Regente

JUAN COLLERI,
Proto-Notario Apostólico

SILVIO ROMANI,
Proto-Notario Apostólico


El 16 de agosto del mismo año 1965 se hizo la erección de la diócesis. He aquí el acta:


DECRETO DE ERECCION DE LA
DIOCESIS DE CIUDAD ALTAMIRANO

DELEGACION APOSTOLICA DE MEXICO. n. 25517.

NOS, LUIGI RAIMONDI, por la gracia de Dios y de la Santa Sede Arzobispo titular de Tarso, Delegado Apostólico en la Nación Mexicana.

Por las Letras Apostólicas "Populo Dei" dadas el 27 del mes de Octubre, en el año del Señor mil novecientos sesenta y cuatro, Nuestro Santísimo Señor PAULO, por Divina Providencia Papa VI, decretó erigir la nueva diócesis de Ciudad Altamirano y, al mismo tiempo, se dignó autorizarnos para ordenar se cumpla todo lo que en las mismas Letras se prescribe.

Por tanto, en virtud de la Autoridad Apostólica a Nos delegada, decretamos y establecemos las cosas que siguen, las cuales comienzan a surtir efecto desde este mismo día en que promulgamos el presente Decreto ejecutorio, a saber:

1) De la Diócesis de Chilapa se separa el territorio que comprende los municipios de Zirándaro, Coyuca de Catalán, Pungarabato o Ciudad Altamirano, Cutzamala, Tlapehuala, Tlalchapa, Ajuchitlán, San Miguel Totolapan y Arcelia; de la Diócesis de Acapulco: La Unión, Coahuayutla y Zihuatanejo; de la Diócesis de Toluca: Tlatlaya, Amatepec, Tejupilco, Sultepec, Otzoloapan y Zacazonapan; de la Diócesis de Tacámbaro: San Lucas y Huetamo; de todos los territorios antes dichos se forma la nueva diócesis de CIUDAD ALTAMIRANO, la cual queda como sufragánea de la metropolitana de Morelia.

2) La sede y domicilio del nuevo Obispo estará en la ciudad llamada Ciudad Altamirano; pero la cátedra episcopal se colocará en el templo parroquial dedicado a San Juan Bautista, que queda elevado, por lo mismo, al grado de Iglesia Catedral.

3) Mientras no pueda fundarse el Colegio de Canónigos, el Obispo elegirá a los Consultores Diocesanos de entre los varones eclesiásticos probados, quienes le ayudarán como consejeros y colaboradores.

4) Ya que deben cultivarse con todo cuidado las vocaciones sacerdotales, el Prelado de Ciudad Altamirano funde, al menos, el Seminario Menor, según las normas del derecho común y de acuerdo con las leyes establecidas por la Sagrada Congregación de Seminarios: él mismo elegirá a los jóvenes mejor dotados y los enviará a Roma, para instruirse en las ciencias filosóficas y teológicas.

5) A la llamada "mesa episcopal" se proveerá de los emolumentos de la Curia, o de las ofrendas pecuniarias o reales de los fieles o, también, de la parte que según el canon 1500 C.I.C. debe tomarse "a pro rata" de las diócesis de Chilapa, Acapulco, Toluca y Tacámbaro.

6) Lo que se refiere al régimen de la nueva diócesis, a su administración, como también para elegir, cuando la sede esté vacante, al Vicario Capitular y para otras cosas semejantes, obsérvense las mismas prescripciones del derecho común.

7) En lo tocante al clero, desde el día y momento en que la diócesis de Ciudad Altamirano fue erigida, los sacerdotes se consideran adscritos a aquella diócesis en la que tienen un oficio o legítimo beneficio; en cambio los demás clérigos y alumnos del seminario pertenecen a aquella en la que tienen legítimo domicilio.

8) Finalmente, todos los documentos y actas, que de algún modo se refieran a la nueva diócesis, ya tocante a las personas, ya tocante a las cosas, envíense inmediatamente a la Curia de Ciudad Altamirano, y allí guárdense en el archivo con religioso cuidado.

Sin que nada obste en contrario.

En prueba de lo cual firmamos de propia mano las presentes letras, poniendo además la firma del Secretario de la Delegación Apostólica, autorizamos la presente con nuestro sello auténtico.

Dado en Ciudad Altamirano, el día 16 de agosto, en el año del Señor mil novecientos sesenta y cinco.

LUIS RAIMONDI
Arzobispo titular de Tarso
Delegado Apostólico en la Nación Mexicana.

JOSEPHUS A J. BORDA Secretario.



Al terminar la celebración eucarística el nuevo obispo dio a la nueva diócesis su:

SALUDO INICIAL

JUAN NAVARRO RAMIREZ, POR LA GRACIA DE DIOS Y DE LA SEDE APOSTOLICA, OBISPO DE CIUDAD ALTAMIRANO, A NUESTROS AMADOS HIJOS EN EL SEÑOR Y A TODOS LOS HOMBRES DE BUENA VOLUNTAD, GRACIA Y PAZ

Hace un año, un terremoto conmovió profundamente la tierra caliente y pareció destruirla; e incitó a manos amigas a venir a ayudarla de tantos males padecidos que todavía no pueden remediarse. Pero hoy, hermanos, estamos viviendo un acontecimiento mucho más grande que el terremoto de hace un año. Y otra vez se conmueve la tierra. Ya el Excmo. Sr. Delegado Apostólico nos ha hablado del misterio de una nueva Diócesis. Y en realidad, en esta ocasión yo sólo debo daros un saludo. Sin embargo, permitidme que todavía responda a una pregunta. A una pregunta que vosotros os habéis hecho y que yo mismo me he hecho: ¿Para qué nos mandan un obispo?

LO QUE NO ES EL OBISPO

Yo quisiera responder brevemente a esta pregunta diciéndoos que yo, vuestro obispo, no vengo como un gobernante civil; como un gobernante de la ciudad terrestre. Hay otros, también escogidos por Dios, que tienen la misión de buscar el bien temporal; de ayudar en un plano importante, a la construcción de la ciudad terrestre.

Yo no vengo como un gobernante civil. Yo no vengo primariamente , principalmente, a servir de ocasión o de pretexto para un mejoramiento económico y cultural. Es cierto -y lo podéis ver en todas partes- que donde hay un Obispo, donde hay una catedral, se mejoran económica y culturalmente los pueblos. Es cierto que todos por ser personas humanas, tenemos la misión de Dios de construir la ciudad terrena y buscar el mejoramiento de la persona humana. Es cierto que el sacerdote tiene que hacer también una acción social, como una consecuencia de su ministerio general y como un argumento de que el Reino de Dios está en medio de nosotros (Mt. 12, 28; Lc 17, 21; 11, 20).

Hermanos, aunque yo todo esto quiero hacer, yo no vengo principalmente a aumentar el dinero en vuestra casa. Yo no vengo principalmente a ayudaros a poder leer y escribir y a tener una cultura más grande, como se necesita hoy en nuestros días. También esto, todo mundo tiene que hacerlo, pero yo no vengo principalmente a eso.

Es cierto que muchas veces repetiré que tenéis una obligación dada por Dios, de colaborar en las cosas de la tierra. Muchas veces pienso predicaros que Dios dejó incompleto el mundo para que vosotros lo completéis y perfeccionéis; y que no podéis ir al cielo sin pasar por la tierra. Y pasar, no solamente como quien roza la tierra, sino construyendo la ciudad de la tierra. Todo esto os lo recordaré y mis sacerdotes os lo dirán muchas veces y os pondrán el ejemplo; pero, hermanos, Dios os ha mandado un obispo, no principalmente para eso. Entonces, ¿para qué?

LA MISION DEL OBISPO: LA SALVACION

Vosotros lo habéis escrito hermosamente en vuestros carteles: PARA VUESTRA SALVACION.

Nosotros (vosotros y yo), vosotros y los sacerdotes somos el "Pueblo de Dios". El Pueblo de Dios que aquí está congregado: Pueblo de Dios que va marchando por la tierra hacia la meta señalada por Dios que es la salvación: la salvación que nos trajo Jesucristo. La salvación que nos mereció con su muerte y nos comunica con su resurrección. A esto le ha llamado el Concilio Ecuménico: Misterio Pascual; y nosotros sellamos nuestro bautismo por el misterio actual de la Muerte y Resurrección de Cristo.

Somos un pueblo que marcha, que va buscando la plenitud de esta salvación. Y a eso vengo yo, hermanos. Tengo conciencia de venir como vicario de Cristo y Legado de Cristo a esta Iglesia Particular de Ciudad Altamirano. Y todos juntos tenemos que marchar hacia la conquista del Reino de Dios.

HOY HA NACIDO EL "PRESBYTERION"

El Excmo. Sr. Delegado Apostólico nos ha dicho que hoy ha nacido una Diócesis. Y se cumplen otra vez las palabras del Arcángel San Gabriel a Zacarías referentes a San Juan Bautista: Muchos se han alegrado de su nacimiento (Lc 1, 58). Hoy ha nacido una Diócesis; mañana nacerá plenamente el Obispo de esta Diócesis por la consagración episcopal. Pero, hermanos, yo quiero deciros que también hoy ha nacido un "PRESBYTERION". O sea que hoy se forma ese colegio, esa uniòn de todos los sacerdotes de esta Diócesis con su Obispo.

El Obispo no puede vivir sin sus sacerdotes; no puede enseñar, santificar, ni gobernar sin sus sacerdotes. Hoy ha nacido un presbiterio y estos sacerdotes y yo (ya lo hemos dicho, ya hemos dialogado con ellos), tenemos la intención más sincera de poner en práctica todo lo que dice el Concilio Ecuménico Vaticano II, pero especialmente el presbiterio que pide el Concilio. Yo no quiero gobernar sin mis sacerdotes, sino con ellos. Ellos serán mis consejeros, mis amigos. Ellos son conscientes de que tienen que participar con el Obispo en la salvación del Pueblo de Dios, en la salvación de aquellos que todavía no pertenecen a él. Por eso también debemos alegrarnos: Porque hoy ha nacido el presbiterio.

Hermanos, si venimos a buscar la salvación del Pueblo de Dios, tanto mis sacerdotes y yo, nos hemos dado cuenta ya de que las estructuras, la organizacìón de estas regiones, no facilitan la circulación de la vida cristiana. Esta Diócesis está pidiendo estructuras y organización especiales. Y nosotros, mis sacerdotes y yo, os pedimos que nos ayudéis a pensar y a realizar un plan y unas estructuras con las cuales podáis ayudarnos. Nosotros no queremos sostener a la fuerza estructuras humanas aunque las almas se pierdan. Queremos salvar a las almas aunque tengamos que cambiar las estructuras.

GRACIA Y PAZ.

Hermanos, después de esto, mi saludo. Un saludo que ya os he mandado desde que oísteis la noticia de mi elección para Obispo de este lugar. Es el saludo que fue la frase sencilla que escribí en mis recuerdos de Ordenación Sacerdotal. Palabras que leyó el Papa Pío XI, cuando yo le ofrecí un recuerdo. Estas palabras que están al comienzo de todas, o de casi todas las cartas de los Apóstoles, ese es mi saludo: "Gracia y paz a vosotros de parte de Dios, nuestro padre y del señor Jesucristo" (Rm 1, 7; 1Cor 1, 3; 2Cor 1, 2; Gal 1, 3; etc.).

GRACIA Y PAZ. Ahí tenéis todo nuestro programa de trabajo, expresado en un escudo sencillo: sobre el campo azul que significa LA GRACIA, cuatro columnas que significan LA PAZ. Porque son las cuatro columnas de que habló Juan XXIII (el campesino que llegó a ser Papa): "La casa de la paz tiene cuatro columnas: la verdad, la justicia, la caridad y la libertad..." (Encíclica "Pacem in Terris"). En este saludo, hermanos. está expresado mi propósito y el propósito de los sacerdotes de esta Diócesis.

Queremos ser instrumentos de la gracia de Dios. Hoy, cuando me llenabais de flores, dije: "Me están ustedes llenando de flores". Y me contestó una persona: "Para que se vea bonito". Hermanos, nosotros los sacerdotes, queremos llenaros , no de flores, sino de la gracia de Dios, para que os veáis bonitos; para que alegréis el corazón de Dios. Pero también queremos trabajar por la paz; por la paz que nos ofrece Jesucristo; por la paz que es el fruto de la redención, de la salvación de Jesucristo. Pero queremos conseguirla por medio de esas cuatro columnas:

LA VERDAD

Hermanos, desde hoy, desde el principio os digo que os manejéis con la verdad; que aborrezcamos toda mentira y todo engaño. Que Ciudad Altamirano (la ciudad y la Diócesis) se alimenten siempre de la verdad. Sois cristianos y en vuestros labios ha estado la Hostia consagrada, es decir, ha estado Jesucristo que es la Verdad. Entonces, si en vuestros labios ha estado la Verdad no queramos decir mentiras. Y si os habéis comido la verdad en la comunión, no vomitéis mentira ni maldad. Nos vamos a entender muy bien sobre la base de la verdad.

LA JUSTICIA.

Queremos todos que este Pueblo de Dios que somos nosotros, sepa respetar los derechos de la persona humana, aunque sea un pecador, aunque sea un extraviado. Nosotros queremos que este Pueblo de Dios sepa distinguir por su pensamiento, entre la persona y la cosa: la cosa merecerá tener reproches, pero la persona merece respeto porque es la imagen de Dios. Me habían dicho, hermanos, que en esta Diócesis había almas muy hermosas que hacían cosas muy feas, como el matar. Cuando una persona sabe respetar la dignidad de la persona humana de otra (sus derechos), esa persona no mata. Y nosotros -yo ya pertenezco a vosotros- nosotros vamos a dar ejemplo al mundo de que aquí se sabe respetar la persona y la vida humana.

LA CARIDAD.

La tercera columna es el amor. La paz sería muy fría sin el amor. Y nosotros, hermanos, sabemos que Dios nos ha dado un mandato: que el que ama a Dios ame también a su prójimo (1Jn 4, 21). Y no se deben separar estos dos amores (1Jn 4, 20). Yo sé que vosotros, hermanos e hijos míos, amáis mucho a Dios; entonces hemos de amar también a nuestros prójimos.

LA LIBERTAD.

Y por último, la cuarta columna que es la libertad. Queremos respetar la libertad, la justa libertad de todos. Desde luego, la justa libertad que tienen las autoridades civiles dentro de la sociedad temporal. La justa libertad que tenéis todos vosotros en las cosas técnicas y en las cosas culturales. Queremos respetar esa libertad y entonces tendremos la paz.

"LA DIOCESIS MAS BELLA DEL MUNDO"

Yo os invito, hermanos, después de saludarlos, yo os invito a que hagamos de esta Diócesis LA DIOCESIS MAS BELLA DEL MUNDO, la Diócesis más bella de la Iglesia. Si queréis podéis hacerla. Es cierto que después de oír y meditar las responsabilidades que tengo, puedo repetir las palabras de San Agustín que el Concilio ha tomado: "Si me da miedo lo que soy para vosotros, me consuela lo que soy con vosotros... Para vosotros soy el Obispo; con vosotros soy el cristiano. El nombre de Obispo es el nombre del oficio; el nombre de cristiano es el nombre de la gracia. El nombre de Obispo es nombre de peligro; el nombre de cristiano es el nombre de la salvación". Hermanos, ¿me comprendéis? si me aterra ser Obispo, me consuela que vosotros estéis conmigo como cristianos. ¿Queréis hacerlo así?

MARIA: LA ESTRELLA.

Y me consuela, y nos consuela a todos, que, como se nos ha dicho hoy, la mirada de María está sobre nosotros. Casi no necesitamos decirle: ¡Ea, pues, Señora, vuelve a nosotros esos tus ojos misericordiosos!, porque Ella ya nos está mirando. Habéis oído la hermosa palabra del Papa que nos mandó escribir: QUE MARIA LA MADRE DE JESUS SEA LA ESTRELLA MAS

HERMOSA DE NUESTRO PEREGRINAR. Hermanos, que esta Diócesis sea una diócesis sincera, auténticamente mariana; como debe ser una diócesis auténticamente eucarística. Y debe ser evangélica y debe ser misionera. Yo sueño, permitidme que sueñe. Yo sueño en que de esta Diócesis saldrán misioneros y misioneras para toda la Iglesia y para todo el mundo. Que esta será la manera de pagar a Dios las gracias, las muchas gracias que nos ha dado. Hermanos, QUE LA GRACIA Y LA PAZ ESTEN SIEMPRE CON VOSOTROS. AMEN.

Dado en Ciudad Altamirano, Gro., a los 16 días del mes de agosto de 1965.

+ JUAN
Obispo de Ciudad Altamirano.

Alfredo Ramírez Jasso.
Pro-Secretario.

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Este saludo fue pronunciado de viva voz el día de la erección canónica de la Diócesis de Ciudad Altamirano, por su 1er. Obispo.

Mons. Juan Alvaro Navarro Ramírez aceptó ser obispo para entregar los últimos 5 años de vida a hacer la Diócesis más bella del mundo con hombres y mujeres pecadores que se convirtieran en misioneros y santos.

Estuvo presente en la última etapa del Concilio Vaticano II, de octubre a diciembre de 1965. Tenía la intención de lograr lo más pronto posible la renovación promovida por el Concilio Vaticano II proclamando de todos los modos posibles que lo que no se renueva se muere. En su Plan inicial privilegió la evangelización sobre la sacramentalización, reglamentó la recta administración de los bienes temporales de la Iglesia y creó las estructuras por las que debía circular la vida cristiana de la nueva Diócesis. Con ayuda de laicos de Morelia fundó el Movimiento Familiar Cristiano para dar suma importancia a la institución familiar como célula de la comunidad cristiana. Supo imprimir en los laicos el espíritu apostólico que ahora se nota en el ánimo y la fidelidad con que se han entregado a participar activamente en la realización del Plan Diocesano de Pastoral


Hoy la Diócesis está compuesta por:

Parroquias: 28

Foranías 4; foranía del Estado de México, foranía poniente, foranía oriente y foranía del seminario

Foranía estado de México y sus parroquias:

Acatitlán, Amatepec, Bejucos, Luvianos, Cañadas de Nanchititla, Palmar Chico, San Martín Otzoloapan, San Pedro Limón y San Pedro Tejupilco.

Foranía poniente y sus parroquias.

Coyuca de Catalán, Gro. Cutzamala de Pinzón, Gro. Esquipulas, Huetamo, Mich. San Lucas, Mich. Pungarabato-Ciudad Altamirano. Zacapuato, Gro. Zirándaro de los Chávez, Gro. y Paso de Arena, Gro.

Foranía Oriente

Ajuchitlán del Progreso, Gro. Arcelia, Gro. Coronilla, Gro. Ixcatepec, Gro. Poliutla, Gro., Tlalchapa, Gro. Tlapehuala, Gro. San Miguel Totolapan, Gro. y Villa Nicolás Bravo, Gro.

Foranía del Seminario

Casa de Cd, Altamirano, Casa de Huetamo, Sem. Menor y curso introductorio en Tejupilco, Méx.

NUESTRA DIÓCESIS Y SUS OBISPOS

Mons. Juan Navarro Ramírez 1965-1970

Mons. Manuel Samaniego Barriga 1971- 1979

Mons. José Lizares Estrada (1980-1987)

Mons. Raúl Vera López (1988-1995)

Mons. Carlos Garfias Merlos (1996-2003)

Mons. José Miguel Ángel Giles Vázquez (2004-2005)

Mons. Maximino Martínez Miranda (2006- )

NUESTRA DIÓCESIS Y SUS SACERDOTES

Total de sacerdotes 59

Sacerdotes residentes en otras diócesis 10

1 Diácono

6 Seminaristas que terminaron su bachillerato teológico

NUESTRA DIÓCESIS Y SUS COMUNIDADES RELIGIOSAS

Comunidades de vida contemplativa:

· Orden de Santa Clara (Clarisas), Cd. Altamirano
· Monjas franciscanas de la tercera orden regular de penitencia. ( T.O.R.), Ajuchitlán de Progreso, Gro.
· Monjas dominicas, O.P. San Lucas, Mich.

Comunidades de vida activa:

· Misioneras Hijas de la Purísima Virgen María ( M.H.P.V.M). Colegio Tepeyac. Cd. Altamirano
· Misioneras Guadalupanas del Espíritu Santo (M.G.E.S.) Cd. Altamirano
· Hermanas de la Caridad, Dominicas de la Presentación de la Virgen María (O.P.). Cd. Altamirano, Gro.
· Siervas de la Inmaculada Concepción. (S.I.C.) Colegio de Huetamo, Mich. Y misión en Zirándaro de los Chávez, Gro.
· Catequistas de Jesús Crucificado (C.J.C.) Paso de Arena, Gro.
· Misioneras Trabajadoras Sociales de la Iglesia (M.T.S.I), Zacapuato, Gro..
· Hermanas de San José de Tarbes, Tejupilco, Méx.
· Misioneras Catequistas de San José. (casa del Sr. Obispo) Cd. Altamirano, Gro.
· Hermanas Diocesanas de Nuestra Señora de los Angeles. Seminario de la Anunciación. Cd. Altamirano, Gro. Instituto secular.

Instituto de misioneros seglares (I,M.I.S.) Cutzamala de Pinzón, Gro.

MOVIMIENTOS, GRUPOS APOSTÓLICOS Y ASOCIACIONES

· Encuentros conyugales
· Cursillos de cristiandad
· Adoración nocturna, varonil y femenil
· Orden seglar franciscana, varonil y femenil
· Escuela de la Cruz
· Pastoral de la Salud.
· Familia Educadora en la Fe
· Escuela de la Fe
· Renovación en el Espíritu Santo.


MEMORIA HISTORICA DEL PLAN DIOCESANO

0.- INTRODUCCION

Cuando hablamos de Plan nos referimos a un proyecto de acción, a algo que se pretende hacer y el modo como se pretende hacer. Los seres inteligentes trazamos nuestros planes, al menos mentalmente, para todo lo que vamos a realizar. Los que hemos venido a esta Asamblea Diocesana, desde que supimos que éramos convocados a ella, empezamos a hacer nuestros planes: voy a terminar lo que tengo que hacer para poder estar en la Asamblea, me pienso ir a tales horas, en tal vehículo, con tales compañeros; tan pronto como Dios me deje llegar a Cd. Altamirano pasaré a la Catedral a inscribirme y después me trasladaré al Seminario para estar a tiempo de comenzar.

Si hablamos de Plan Diocesano entendemos que todo está organizado para llevar a cabo la acción pastoral que todos unidos, el Obispo, los Presbíteros, los Diáconos, los religiosos y religiosas, las demás personas que han consagrado su vida al servicio de Dios y del prójimo, y la inmensa muchedumbre de laicos, hombres y mujeres bautizados, debemos realizar. El Plan Diocesano es un proyecto bien definido, con sus acciones concretas, los responsables de realizarlas en el lugar y tiempo acordados y todas las demás circunstancias. En él encontramos objetivos, justificaciones, criterios de acción, programas, niveles de acción, comisiones y estructuras.

Para penetrar en la memoria histórica del Plan Diocesano actual es necesario llegar hasta las raíces de la Primera Evangelización de nuestra Patria. Al crear el Papa Paulo III la Diócesis de Michoacán, el 18 de agosto de 1536, por la Bula “Illius Fulciti Praesidio”, la mayor parte del territorio de la Diócesis de Ciudad Altamirano, quedó confiado a su primer obispo, Don Vasco de Quiroga, que tomó la responsabilidad de la Diócesis de Michoacán hasta 1538. Nuestras parroquias del Estado de México, ya pertenecían a la Diócesis de México, creada el 12 de diciembre de 1527 y encomendada a Fr. Juan de Zumárraga como primer obispo.

1.- EL PLAN DE DIOS.

Dios tiene su Plan de Salvación. Quiere que todos los hombres y mujeres de todos los tiempos y de todos los lugares alcancen la salvación y lleguen al pleno conocimiento de la verdad. También quiere que todos los hombres y mujeres de nuestra diócesis alcancen la salvación. ¿Cómo nos lo ha hecho saber? Las foranías oriente y poniente de nuestra tierra caliente heredaron la cultura de los Purépechas. La foranía del Estado de México heredó las culturas cuitlateca, mazateca y otomí. Dios escribió con su dedo, que es el Espíritu Santo, en el corazón de nuestras gentes su Plan de Salvación. Escribió su ley en los corazones. Sembró la semilla de su Palabra en las ideas religiosas que ellos profesaban cuando todavía no llegaban los misioneros.

Los Purépechas adoraban a dioses mayores, dioses mediadores y dioses menores. El mayor de los dioses era Curicáueri, el dios sol, que había recibido de los dioses la noticia de que había de conquistar toda la tierra. No les fue difícil aceptar el mensaje de los misioneros que les presentaron a Cristo como “el Sol que nace de lo alto”. El Rey del universo.

Entre los dioses mediadores encontramos a Cuerauáperi, la diosa madre de todos los dioses, la que era invocada en todas las oraciones, la que daba la vida o no la daba, la diosa de la fertilidad y de la esterilidad. Esta idea preparaba el conocimiento de la Virgen María como Madre de la Vida y Medianera de todas las gracias.

Se reconocían descendientes de los dioses, hechos de ceniza por los dioses genealógicos. De esto a la idea cristiana de que hemos sido creados por Dios no había más que un paso. Siempre sentían que obraban en la presencia de los dioses y que lo que hacían a una persona era hecho a Curicáueri. Su vida era esencialmente alegría (tzipequa-tzipequareta), por eso no tuvieron dificultad para aceptar que en el bautismo fueron ungidos por el óleo de la alegría.

A los dioses de la mano izquierda (Uirambanecha) los llamaban “dioses de la tierra caliente”. Por eso aceptaron que los misioneros eran enviados a la tierra caliente a expulsar a los demonios que se habían apoderado de esta región abandonada de todos y que por lo mismo eran más difíciles que los demonios de otras regiones.
El mismo dios caimán sirvió de puente a Fr. Juan Bautista Moya para que vieran que estaba al servicio del Dios único y verdadero que les predicaba.

La economía purépecha consistía en acumular para repartir comunitariamente en las fiestas religiosas de cada mes. Por eso no le dio trabajo a Tata Vasco organizarlos en comunidades de vida y trabajo; no establecían la separación entre alma y cuerpo ni entre lo civil y lo religioso, por eso fue menos difícil la evangelización. Antes de los evangelizadores ya estaba sembrada la Palabra de Dios en su cultura.

2.- PLAN DE VASCO DE QUIROGA.

Como oidor de la Segunda Audiencia de México, siendo laico todavía, recibió una misión política en Michoacán. Desde entonces promovió la evangelización, el desarrollo cultural educativo, la organización del trabajo, la administración de la justicia y la asistencia hospitalaria de los indígenas mediante un régimen económico que nacía de su ofrecimiento cristiano para PONER Y PLANTAR UN GENERO DE CRISTIANOS A LAS DERECHAS COMO PRIMITIVA IGLESIA, PUES PODEROSO ES DIOS TANTO AGORA COMO ENTONCES, PARA HACER CUMPLIR TODO AQUELLO QUE SEA CONFORME A SU VOLUNTAD. Fruto de este proyecto fueron las Reglas y Ordenanzas para el gobierno de los Hospitales de Santa Fe de México y Michoacán fundados en 1532 y 1534 respectivamente. Estaba convencido de que las relaciones comunitarias del hombre constituyen la POLIS, de donde se deriva la palabra política, la sociedad misma en armonía con las exigencias y características que persiguen los fines específicos de la república, es decir, la cosa pública, donde se deben conjuntar lo espiritual y lo temporal. Sentía la urgencia de cristianizar sin espejismos ni contradicciones el mundo concreto del hombre, sin destruir lo temporal y lo sensible. Confiaba en que la gracia de Dios lo había constituido instrumento de salvación. Así se comportaba un laico que ni aspiraba a ser obispo, ni se lo imaginaba.

Como obispo de Michoacán, ordenó que en cada parroquia hubiera por lo menos un hospital de la Concepción, es decir, que tuviera como patrona a la Inmaculada Concepción de María. Los hospitales-pueblos eran una verdadera república; incluían escuelas, talleres, almacenes y todos los elementos de un sindicato industrial y agrícola con sus correspondientes depósitos de herramientas, aperos de labranza, semillas, etc.

Por medio de los hospitales-pueblos impulsó la ganadería y la agricultura. Consiguió tierras de labranza para sembrar uvas y olivos. Promovió las artesanías, diferentes en cada pueblo, como las podemos encontrar todavía 431 años después de su muerte: Lacas policromadas de Uruapan, vasijas de cobre de Santa Clara, curiosidades de madera de Quiroga, guitarras de Paracho, herrería de San Felipe, productos de barro y tule de Tzintzuntzan, ates de Morelia, cajetas de Celaya, Chongos de Zamora, queso de Cotija, cerámica de Patambam, Huáncito, etc. Por todo esto Tata Vasco se ha ganado con toda propiedad el título de educador de adultos.

Datos solicitados por el IX obispo de Michoacán, Fr. Francisco de Rivera, O.M., 66 años después de la muerte de Vasco de Quiroga, que se encuentran en la Cancillería del Arzobispado de Morelia como DESCRIPCION ANTIGUA DE LOS CURATOS Y DE LAS DOCTRINAS contiene las respuestas aportadas por las parroquias que actualmente pertenecen a nuestra diócesis. En dicho libro leemos:


CUSSEO. HOSPITALES. El pueblo de Cusseo tiene un hospital que se sustenta de dos huertas de cacao, de que cogen dos cargas;…El hospital del pueblo de San Juan (Huetamo), hacen los naturales una sementera de algodón, cada año cogen de ochenta a cien arrobas, y otra de maíz de que cogen otras tantas arrobas. El hospital del pueblo de Purechuchao, hacen los naturales una sementera de algodón de que cogen de veinte y cinco a treinta arrobas de algodón y otra de maíz de que cogen sesenta fanegas.


SIRANDARO. HOSPITALES. El hospital del pueblo de Cusseo, digo de Sirándaro, no tiene más renta ni propios que sesenta pesos, que valen dos sementeras que los indios hacen, una de algodón y otra de maíz, y el pueblo de Santiago, que es sujeto de este, tiene hospital sin renta ni propios.
El pueblo de San Agustín Guayameo tiene hospital sin más renta ni propios que treinta pesos de dos sementeras de algodón y de maíz que los naturales hacen; el pueblo de San Gerónimo sujeto de este tiene su hospital y de dos sementeras tiene quince pesos sin otra cosa.

PUNGARAVATO. HOSPITALES. El hospital del pueblo de Pungaravato tiene cuarenta cabras y una sementera de maíz que los naturales hacen.
El hospital del pueblo de Coiuca tiene cuarenta cabras y otra sementera de maíz.
El hospital del pueblo de Acatzécuaro es nuevo, no tiene renta ninguna.

ASUCHITLAN. HOSPITALES. En el beneficio no hay más de un hospital en el pueblo de Asuchitlán, tiene ciento cincuenta ovejas y cuarenta cabras; de una sementera de maíz que hacen cada año para el dicho hospital cogen veinte o treinta fanegas.

CUZAMALAN. HOSPITALES. En estos pueblos hay dos hospitales, el uno en el de Cuzamalan y el otro en Tlalchiapa, sin más rentas ni propios que una sementera de maíz que los naturales hacen, de que coge el de Cuzamalan hasta cincuenta fanegas, y el de Tlalchiapa veinte.

Según el testimonio de Josefina Muriel, en los Archivos de la Nación existe una obra en dos tomos titulada Hospitales de la Nueva España. Allí encontró que en el siglo XVI había 128 hospitales, de los cuales 92 correspondían al Obispado de Michoacán. De ésos, 88 eran hospitales de la Concepción. El libro de la Cancillería de Morelia contabiliza en el siglo XVII 264 hospitales en el Obispado de Michoacán: 144 en parroquias atendidas por sacerdotes diocesanos, 75 en guardianías franciscanas y 45 en prioratos agustinos.

3.- PLAN DE LOS MISIONEROS AGUSTINOS.

Fr. Diego de Basalenque, 3er. Cronista de la Provincia Agustiniana de San Nicolás de Tolentino de Michoacán, dice textualmente: “EL PRIMER INTENTO que nuestros primeros padres tuvieron, en la venida a Michoacán, fue PASAR A TIERRA CALIENTE, buscando provincias donde no se hubiera predicado el santo Evangelio, ni dél se hubiera tenido noticia alguna… porque aunque aquella gente era muy idólatra, y llena de ídolos en cuevas, luego que llegaban nuestros predicadores, y los catequizaban, luego los dejaban, y con facilidad lanzaban demonios. Ya sabían muy bien nuestros Padres las lenguas tarasca y mexicana que es la corriente desta tierra: traían ayuda de los sacristanes, y así a dos semanas de Catecismo los pudieran bautizar, si no aguardaran el tiempo de Pascuas, y mientras venían, iban predicando ganando tiempo, y en llegando escogían la poblazón más acomodada, donde concurrían todos, y se bautizaban, y oían Misa; y el demonio quedaba vencido.

El P. Fr. Joan Baptista llegó a tierra caliente, e hizo alto en Pungarabato el dicho Padre, porque es el puesto más acomodado para poder acudir a todos los pueblos que tiene en su contorno… Trazó luego el P. Fr. Joan de poner policía en los pueblos reduciéndolos a pueblos que no tenían formados, ni la tierra es muy aparejada para esto, pero en el mejor modo que pudo, los compuso, y formó vecindades; primero en Pungarabato, donde para el culto divino, ordenó que se hiciese una iglesia muy buena, la cual hizo de cal y canto, que es lo primero y último que en aquellas tierras se ha hecho de aquel arte por no haber disposición de materiales; cubrióla de tijera, que parece otro mayor imposible, pues de lejos se llevan las maderas, y éstas en hombros de indios. Hecha la iglesia, compuso la doctrina y la administración de los sacramentos, al modo que estaba puesta en Tiripetío y Tacámbaro… Fue prosiguiendo su visita hasta llegar a Ajuchitlán, el último pueblo de la provincia de tierra caliente, donde también introdujo la policía de los pueblos y calles, con la doctrina que iba asentando. Hizo aquí muy capaz iglesia: no pudo ser de cal y canto, por el imposible, mas hízola de adobes, muy fuerte, cubierta de madera; la torre la hizo de piedra y cal, que hoy (1644) dura”.

4.- PLAN INICIAL DE LA DIOCESIS DE CIUDAD ALTAMIRANO.

Nuestra Diócesis nació con el ideal de ser la más bella del mundo. Su primer obispo, Juan Navarro Ramírez, en su primer saludo expresó:” Yo os invito, hermanos, a que hagamos de esta Diócesis LA MAS BELLA DEL MUNDO, la Diócesis más bella de la Iglesia. Si queréis podéis hacerla… que esta Diócesis sea una diócesis sincera, auténticamente mariana; como debe ser una diócesis auténticamente eucarística. Y debe ser evangélica y debe ser misionera. Yo sueño, permitidme que sueñe. Yo sueño en que de esta Diócesis saldrán misioneros y misioneras para toda la Iglesia y para todo el mundo. Que esta será la manera de pagar a Dios las gracias, las muchas gracias que nos ha dado”.
El mismo primer obispo delineó el Plan inicial de pastoral en los siguientes términos:

1. - Todo Plan Pastoral supone una constante y cada vez más profunda
• reflexión antropológica y una
• reflexión sobre la revelación.
2. - Este Plan que presentamos es inicial, no sólo porque se ha ido formulando al comienzo de la nueva Diócesis de Ciudad Altamirano, sino porque la reflexión antropológica y la teológica son iniciales.
3. - La reflexión antropológica nos ha hecho descubrir desde luego
• la heterogeneidad del territorio en muchos aspectos,
• la existencia de graves problemas familiares. Sociológicos, sociales y religiosos, v. gr.: desintegración familiar, “machismo”, múltiples asesinatos por las diversas causas y las naturales consecuencias de huérfanos y viudas y de un clima de inseguridad, el éxodo a Veracruz y Morelos principalmente, el analfabetismo, la salida a México de numerosos jóvenes en busca de estudios superiores y de personas que podrían ser un apoyo en la Sociedad y el Apostolado, en busca de trabajo y de otras oportunidades de bienestar, problemas de la propiedad comunal y ejidal
• la existencia de estructuras religiosas que necesitan ser evangelizadas,
• la escasez de sacerdotes, religiosas y seglares apóstoles.
Todo esto hace pensar que, aunque la región sea canónicamente una Diócesis, tiene en realidad muchas características de un pequeño País de misiones (Ver A.G.).

Por otra parte, hay una serie de riquezas naturales, técnicas o institucionales, que hacen prever la posibilidad de un serio desarrollo en la región.
En el aspecto religioso se advierte una gran religiosidad y un fuerte deseo de la Palabra de Dios; son sus habitantes muy sensibles a la invitación, sobre todo personal, abiertos a la hospitalidad, generosos y deseosos de que se les trate con cariño.

4.- Nuestra reflexión teológica parte del hecho de que “Dios quiere que todos los hombres se salven y lleguen al conocimiento pleno de la Verdad” (1 Tm 2, 4) y de que “el Hijo del Hombre vino a buscar y a salvar lo que se había perdido” Lc 19, 10.

La Salvación, que consiste en volver al Padre, caminando dignamente como personas humanas e hijos en el Hijo por el único camino, que es Cristo. Al soplo del Espíritu Santo, no se alcanza individual ni aisladamente, sino constituyendo un Pueblo (LG 9), el Pueblo de Dios, que es la Iglesia, “Sacramento Universal de Salvación”(LG 48) en el cual María, Madre del Salvador, tiene un oficio especial en la economía de la Salvación (LG 55), pues “fomenta la unión inmediata de los creyentes con Cristo”(LG 60), “habiendo entrado íntimamente en la Historia de la Salvación, en cierta manera en sí une y refleja las más grandes exigencias de la fe, mientras es predicada y honrada, atrae a los creyentes hacia su Hijo y su sacrificio y hacia el amor del Padre” (LG 65).

5.- Este Plan Pastoral

• quiere dar importancia a la técnica y confiar más en la gracia
• parte de lo elementalmente técnico para ir poco a poco a lo más técnico
• en su realización, tendrá presente lo planeado y aceptará inteligentemente lo imprevisto
• se realizará gradualmente, según las posibilidades.

6.- Los puntos generales de este Plan se fijan:

• a) en la finalidad que persigue
• b) en las actividades pastorales más urgentes
• c) en las estructuras generales, para una acción más ágil y eficiente
• d) en las progresivas encuestas Pastorales y en el trabajo en equipo.

7.- Dará una importancia primordial a la familia, semilla irreemplazable de la vida social, “Iglesia en pequeño”, de manera que la acción Pastoral tendrá como base la familia; teniendo, sin embargo, presente que la familia no es la única realidad social, ni en la Iglesia.

8.- Notas características de la espiritualidad exigida por este Plan:

• a) El amor a los pobres, a los acongojados y a los pecadores
• b) El deseo constante y eficaz de que “La Gracia y la Paz” de Dios Padre y de Nuestro Señor Jesucristo estén con todos. Paz construida, conservada y alimentada con la Verdad, la Justicia, la Caridad y la Libertad.

9.- El Plan se vacía concretamente en diversos “Tiempos Pastorales” más fuertes.

10.- Todo el Plan es un conjunto de “semillas”, de reflexión y de nuevos planes.

11.- En la distribución del personal apostólico:
• a) se atenderá a las cualidades naturales y sobrenaturales de las mismas personas, y a las necesidades de la Iglesia
• b) Y se respetará la naturaleza y fines de las instituciones a que pertenezcan las personas.

12.- Habiendo nacido la Diócesis de Ciudad Altamirano durante la celebración del Concilio Vaticano II, quiere poner en práctica las enseñanzas y Decretos del Concilio sin prisas ni tardanzas, para una sincera renovación de la Iglesia en esta Diócesis”.

5.- EL PLAN DIOCESANO DE PASTORAL ACTUAL

Con la llegada del IV Obispo, Fr. Raúl Vera López, O.P., nacieron las intenciones de crear nuevas estructuras para la acción pastoral que respondieran a la Nueva Evangelización que ha pretendido el Papa Juan Pablo II.

El 28 de marzo de 1989 convocó para una reunión en Tultenango, Mex., a los encargados de las diferentes comisiones existentes en la Diócesis y a los miembros de la Curia Administrativa. Conclusiones de esta reunión fueron:

1. - La conveniencia de una Asamblea Diocesana de Pastoral anual
2. - La necesidad de evaluar la catequesis infantil y de adultos
3. - La actualización teológica y pastoral de los pastores
4. - Liturgia como celebración de la fe y homilía con proyección social
5. - Buscar criterios comunes para la evangelización
6. - Renovación de las estructuras pastorales
7. - Corresponsabilidad y solidaridad de todos con el Obispo y el Presbiterio
8. - Pastoral planificada. Que se conozca metodología y estrategias para un trabajo promocional de cada comisión. Establecer el Consejo de Pastoral.

Del 4 al 8 de septiembre de ese mismo año nos reunimos en las instalaciones del Seminario para la primera parte de la PRIMERA ASAMBLEA DIOCESANA DE PASTORAL. Empezamos la elaboración de un Plan de Pastoral de Conjunto. Reflexionamos sobre los presupuestos de un Plan en el que todos los bautizados de la Diócesis sean agentes de evangelización. Nos preguntamos: ¿Dónde nos encontramos? ¿A dónde queremos llegar? Porque un Plan requiere que se señalen los pasos que hay que dar y los métodos que se han de emplear.

Del 3 al 5 de enero de 1990, en el salón Juan Pablo II de la parroquia del Señor de Esquipulas nos encontramos de nuevo para la segunda parte de la primera asamblea. Nos asesoraron los Padres que trabajan en el Movimiento por un Mundo Mejor insistiendo en la espiritualidad de la Iglesia según el Concilio Vaticano II, la cual nos invita a una conversión y a una renovación como pueblo de Dios, como misterio y como sacramento universal de salvación. En el marco del año jubilar diocesano, nos propusimos ponernos en estado de Misión.

Del 23 al 25 de abril del año jubilar diocesano, en una mini-asamblea tenida en la Casa Betania, cerca de Taxco, el presbiterio con el obispo estudiamos 3 métodos de planificación para decidirnos por el que más respondiera a nuestros propósitos. El Padre Benjamín Bravo, de la Arquidiócesis de México, el Padre Ramón Mendoza, de la Arquidiócesis de Acapulco, y los Padres del Movimiento por un Mundo Mejor nos expusieron sus respectivos métodos y optamos por la NUEVA IMAGEN DE DIOCESIS, del MMM, porque nos pareció más completo.

Del 10 al 14 de septiembre de ese mismo año nos reunimos de nuevo en el Seminario para la SEGUNDA ASAMBLEA DIOCESANA DE PASTORAL. El objetivo decía: QUE LOS PARTICIPANTES, REFLEXIONANDO SOBRE LOS GRANDES PROBLEMAS DE LA IGLESIA ACTUAL A LA LUZ DE LA PRACTICA PASTORAL Y DEL MAGISTERIO, TENGAN UNA VISION PRIMERA Y GENERAL DE UN PRE-PROYECTO DE ESPIRITUALIDAD PASTORAL COMUNITARIA, PARA ESTAR EN POSIBILIDADES DE DAR LOS PRIMEROS PASOS PARA SU IMPLEMENTACION EN LA DIOCESIS DE CIUDAD ALTAMIRANO.
Llegamos a la primera aproximación del problema fundamental de la Diócesis de Ciudad Altamirano y nos propusimos empezar la recabación de datos para el análisis de la realidad.

Del 25 al 29 de noviembre de 1990, los miembros del EIDAP (Equipo Inicial Diocesano de Animación Pastoral) trabajamos los datos recabados y redactamos el análisis de la realidad, la visión retrospectiva y el pronóstico.

Del 16 al 20 de septiembre de 1991 nos reunimos en la TERCERA ASAMBLEA DIOCESANA DE PASTORAL con el siguiente objetivo: LOS PRESBITEROS, RELIGIOSAS Y LAICOS PARTICIPANTES A ESTA ASAMBLEA ESTUDIAN Y RESPONDEN AL DOCUMENTO DE CONSULTA DE LA CUARTA CONFERENCIA GENERAL DEL EPISCOPADO LATINOAMERICANO, EVALUAN LA PROGRAMACION HECHA EN LA PASADA ASAMBLEA Y PROGRAMAN LAS ACTIVIDADES DIOCESANAS DEL PERIODO OCTUBRE DE 1991 A MARZO DE 1992 A TRAVES DE LA REFLEXION PASTORAL Y LA COVIVENCIA FRATERNA, EN ESPERA DE OBTENER EL DIAGNOSTICO DIOCESANO PARA DAR PASOS HACIA LA IMPLEMENTACION DE LA RENOVACION DIOCESANA.

Del 20 al 24 de enero de 1992, en la casa teresiana de retiros de Cuernavaca, el presbiterio con su obispo y la asesoría de los Padres del MMM verificamos lo elaborado y nos pusimos a soñar en la Diócesis más bella del mundo para hacer la redacción del Modelo Ideal.

Del 19 al 21 de mayo el EIDAP se reunió en la casa diocesana de Cutzamala para elaborar el Diagnóstico.

Del 15 al 19 de junio el presbiterio con el obispo y los asesores nos reunimos en la Casa de Ejercicios de la Sagrada Familia de Toluca para revisar y completar el Diagnóstico y el Modelo Ideal. También sugerimos los pasos del itinerario para la redacción del Modelo Operativo.

Del 21 al 26 de septiembre de 1992 nos reunimos en la CUARTA ASAMBLEA DIOCESANA DE PASTORAL con el objetivo siguiente: CONCLUIR UNA ETAPA MAS DEL PROYECTO DIOCESANO EN EL QUE HEMOS EMPEZADO A TRABAJAR DESDE LA PRIMERA ASAMBLEA DIOCESANA DE PASTORAL: ELABORACION DEL MODELO IDEAL DE LA DIOCESIS QUE QUEREMOS TENER.

Se hizo la presentación de los datos del Análisis y del Diagnóstico. Se estudió el Modelo Ideal. Se dieron a conocer las grandes etapas del Itinerario con sus pasos intermedios y se hizo una primera propuesta de los integrantes de las Comisiones Diocesanas de Pastoral.

Del 24 al 26 de noviembre, otra vez en la Casa de Ejercicios de Toluca, el EIDAP con el obispo y los asesores redactamos el Plan Global y planificamos la Primera Etapa: Objetivos de los niveles correspondientes a la primera fase, las justificaciones de los mismos y los criterios operativos para lograrlos de manera comunitaria.

En enero de 1993 cada una de las comisiones diocesanas nos reunimos en el Seminario para hacer la programación del primer paso de la primera fase de la primera etapa del itinerario pastoral. Lo programamos para realizar ese primer paso en 2 años. Posteriormente acordamos la fecha para la inauguración del Plan Diocesano de Pastoral; la fecha elegida fue la Solemnidad de Pentecostés que ese año de 1993 fue el 30 de mayo.

Llegó la fecha señalada y en los terrenos de la Exposición de Cd. Altamirano inauguramos este nuevo camino con una celebración eucarística presidida por el Nuncio Apostólico, D. Girolamo Prigione; la declaración inaugural fue hecha por nuestro obispo Fr. Raúl Vera López. Hubo una asistencia de alrededor de 10,000 personas.

Cuando se iban a cumplir los dos años de este nuevo caminar las comisiones diocesanas, cada una por separado, programaron el segundo paso para 3 años: de Pentecostés de 1995 a Pentecostés de 1998. El mismo obispo, Fr. Raúl Vera López inauguró el segundo paso en una celebración eucarística que tuvo lugar en la Cueva del Club de Leones de Cd. Altamirano el 4 de junio de 1995. En la solemnidad de Pentecostés del presente año, 1996, no obstante que estaba vacante la Diócesis, conmemoramos un aniversario más de la inauguración del Plan Diocesano de Pastoral con una multitud de personas venidas de todas las parroquias de la Diócesis que trajeron en procesión a los santos patronos parroquiales. Una vez más recordamos los lemas que nos han movido a participar activamente en la marcha organizada como Pueblo de Dios: “HERMANOS, NO ESTAMOS ABANDONADOS; EL DIOS BUENO NOS HA AMADO”. “SIN PRISAS NI TARDANZAS EL PUEBLO DE DIOS AVANZA”. Cantamos una vez más, como en la inauguración, lo que deseamos desde el principio en relación con el Plan:

“QUE QUEDE ESCRITO EN LOS MONTES,
QUE QUEDE ESCRITO EN LOS VALLES,
QUE QUEDE ESCRITO EN LOS RIOS,
QUE QUEDE ESCRITO EN EL AIRE,
PERO SOBRE TODO QUE QUEDE ESCRITO
EN TU MENTE Y EN TU CORAZON”.

RESEÑA HISTORICA DEL PLAN DIOCESANO DE PASTORAL

0.- INTRODUCCION.

Ahora que estamos reunidos en un mismo lugar, para recibir una nueva efusión del Espíritu Santo en este año dedicado especialmente a El, conviene dirigir una mirada retrospectiva que nos ayude a valorar lo que hemos avanzado. Se me ha pedido que haga una breve reseña del proceso que seguimos para llegar a tener un instrumento eficaz para nuestra acción pastoral. He aceptado con mucho gusto prestar este servicio a Dios y a ustedes mis hermanos.

1.- CIMIENTOS DEL PLAN DIOCESANO.

La edificación de nuestra Iglesia Diocesana descansa sobre la Piedra Angular que es Cristo y sobre los cimientos de los Apóstoles y Profetas, como nos lo dice San Pablo en la carta a los Efesios en el capítulo 2. A edificar nuestra Iglesia han sido enviados hombres clarividentes que se han esforzado por darle consistencia. Entre ellos se destacan un laico maduro que después fue promovido y constituido primer obispo de Michoacán: Tata Vasco de Quiroga; un religioso agustino que vino a ser el Padre de la Tierra Caliente: Fr. Juan Bautista de Moya; y un presbítero que se hizo obispo entre nosotros: Mons. Juan Alvaro Navarro Ramírez. Los 3 están en camino de beatificación.

Una misma intención los impulsaba: Estaban convencidos de que la madurez de la Iglesia depende de la madurez de los fieles laicos. Tata Vasco quiso demostrar que es posible PLANTAR UN GENERO DE CRISTIANOS A LAS DERECHAS COMO IGLESIA PRIMITIVA y lo logró con la fundación de los hospitales-pueblos, como verdaderas repúblicas en los que se enseñaba a leer y escribir, a conocer y amar a Dios, a desempeñar un oficio permanente y a organizar la vida sin separar lo temporal de lo espiritual, lo civil de lo religioso, lo individual de lo comunitario. Por eso se le reconoce como educador de adultos. Para constatar la permanencia de esta organización, después de 400 años, basta hacer un recorrido por la región purépecha de Michoacán y valorar la sabiduría con que organizó a los pueblos para que en cada lugar se dedicaran a un trabajo distinto de otros para que no se contrarrestaran, por ejemplo: la industria del cobre de Santa Clara, la herrería de San Felipe, las guitarras de Paracho, la alfarería de Tzintzuntzan, los rebozos de La Piedad, los ates morelianos, etc. y la exposición y venta de artesanías en el pueblo que conserva su apellido: Quiroga.

Fr. Juan Bautista de Moya, con el método agustino de hacer bajar de los montes a los indios para organizarlos política y comunitariamente, buscaba el pueblo más estratégico para constituirlo centro de doctrina y sacramentalización para darle a la Iglesia hijos capacitados que sirvieran a sus coterráneos como catequistas y sacristanes. Era tan cariñoso con los indígenas que lo reconocieron como verdadero padre y lo lloraron cuando tuvo que regresar a Morelia cansado y enfermo de muerte.

Mons. Juan Alvaro Navarro Ramírez aceptó ser obispo para entregar los últimos 5 años de vida a hacer la Diócesis más bella del mundo con hombres y mujeres pecadores que se convirtieran en misioneros y santos. Tenía la intención de lograr lo más pronto posible la renovación promovida por el Concilio Vaticano II proclamando de todos los modos posibles que lo que no se renueva se muere. En su Plan inicial privilegió la evangelización sobre la sacramentalización, reglamentó la recta administración de los bienes temporales de la Iglesia y creó las estructuras por las que debía circular la vida cristiana de la nueva Diócesis. Con ayuda de laicos de Morelia fundó el Movimiento Familiar Cristiano para dar suma importancia a la institución familiar como célula de la comunidad cristiana. Supo imprimir en los laicos el espíritu apostólico que ahora se nota en el ánimo y la fidelidad con que se han entregado a participar activamente en la realización del Plan Diocesano de Pastoral.

2.- LOS SUCESORES DE DON JUAN ALVARO NAVARRO RAMIREZ

Nuestro segundo obispo, Don Manuel Samaniego Barriga, supo continuar los esfuerzos de Don Juan Navarro mediante la formación de equipos eclesiales de laicos, religiosos y presbíteros que dinamizaran la acción pastoral en las parroquias e introdujo en la Diócesis el Movimiento de Cursillos de Cristiandad que ha servido para despertar la conciencia cristiana de los laicos.

Don José Lizares Estrada, tercer obispo, es muy recordado por los laicos porque promovió la capacitación de ellos reuniéndolos por asociaciones y movimientos todos los domingos del año. Por turno los convocaba en la sede diocesana para darles él personalmente los conocimientos necesarios para desempeñar lo mejor posible su oficio de acuerdo a la asociación o movimiento a que pertenecían. El mismo les ayudaba para pagar su pasaje a los que no podían hacerlo. A cada asociación o movimiento le tocaba venir 3 ó 4 veces al año.

La llegada del cuarto obispo, Fr. Raúl Vera López, O.P., fue providencial para esta Iglesia Particular de Ciudad Altamirano. El fue el hombre enviado por Dios para organizar la pastoral de conjunto en un Plan Diocesano de Pastoral bien delineado en todos sus detalles. Desde que llegó en 1988 se propuso responder a la Nueva Evangelización promovida por el Papa Juan Pablo II. Con la organización de las Asambleas Diocesanas Anuales a las que convocaba a todos los presbíteros, diáconos, religiosos y miembros de institutos de vida consagrada, seminaristas y 10 laicos representativos de cada una de las parroquias, empezó un trabajo conjunto en el que llevamos la mayor parte los presbíteros, que cristalizó en 1993 en la redacción y puesta en marcha de nuestro Plan Diocesano de Pastoral. Estas son las palabras con que hizo la convocatoria:

EN EL NOMBRE DEL SEÑOR (era su lema episcopal), CONFIANDO EN SU INFINITO PODER, LLENO DE FIRME ESPERANZA Y ACUDIENDO A LA MATERNAL INTERCESION DE LA SANTISIMA VIRGEN MARIA, POR ESTAS LETRAS CONVOCO A TODOS LOS FIELES DE ESTA DIOCESIS, SACERDOTES, DIACONOS, MIEMBROS DE LOS INSTITUTOS DE VIDA CONSAGRADA, SEMINARISTAS Y LAICOS, A LA SOLEMNE INAUGURACION DEL PLAN DIOCESANO DE PASTORAL QUE REALIZAREMOS DURANTE LA CONCELEBRACION EUCARISTICA, QUE SE LLEVARA A CABO EN LAS INSTALACIONES DE LA EXPO DE CIUDAD ALTAMIRANO, A LAS ONCE DE LA MAÑANA DEL DOMINGO 30 DE MAYO DE ESTE AÑO, SOLEMNIDAD DE PENTECOSTES.

Con la asistencia de más de 10,000 personas, presididos por el Nuncio Apostólico, D. Jerónimo Prigione, bajo los abrasadores rayos del sol de mayo, pero con el fuego ardiente del Espíritu Santo, llenos de alegría llevamos a cabo la inauguración de nuestro Plan Diocesano de Pastoral. Con voz potente repetimos hasta la saciedad el lema que nos animaba: HERMANOS, NO ESTAMOS ABANDONADOS; EL DIOS BUENO NOS HA AMADO. En el esquema de la Misa se destacó el salmo responsorial que hacía relación al Plan con estas palabras: QUE QUEDE ESCRITO EN LOS MONTES, QUE QUEDE ESCRITO EN LOS VALLES, QUE QUEDE ESCRITO EN LOS RIOS, QUE QUEDE ESCRITO EN EL AIRE, PERO SOBRE TODO QUE QUEDE ESCRITO EN TU MENTE Y EN TU CORAZON.

3.- EL CAMINO RECORRIDO HASTA HOY Y EL PASO SIGUIENTE.

En cinco años hemos recorrido la primera fase de la primera etapa del itinerario de fe que nos trazamos para llegar desde la situación en que nos encontrábamos al empezar hasta la situación querida por Dios para esta porción de la grey amada del Buen Pastor. Hemos descubierto el valor de la persona, el valor de los demás, el valor de Dios y el valor de la naturaleza expresando signos de acercamiento de unos con otros con formas propias de nuestra cultura calentana. El día de hoy seremos invitados por nuestro Obispo Carlos, nuestro quinto obispo, a empezar la segunda fase de la primera etapa en la que pretendemos reconocernos, aceptarnos y amarnos como verdaderos hermanos compartiendo unos con otros los bienes materiales, culturales y espirituales.


“Nuestra Diócesis de Ciudad Altamirano fue creada en el tiempo en que se celebraba el Concilio Vaticano II, y su primer Obispo, Don Juan Navarro Ramírez, participó en la última sesión de dicho Concilio, que se inició el 14 de septiembre de 1965, cuando prácticamente hacía un mes que la Diócesis había sido erigida. Así que el Sr. Obispo Navarro, al terminar el Concilio, el 8 de diciembre de ese año, regresó a su Diócesis cargado de ilusiones y esperanzas para aplicar la renovación conciliar en su joven comunidad eclesial a la que deseaba ver como la más bella del mundo”.

“En todos los aspectos que se refieren a la organización de una Diócesis Don Juan Navarro quiso que Ciudad Altamirano se actualizara conforme a los Decretos Conciliares, queriendo que la Palabra de Dios fuera el centro de la vida de la Diócesis, exhortaba a sus sacerdotes a predicar abundantemente la Palabra de Dios; y para asimilar y vivir dicha Palabra, deseaba que la Liturgia fuera lo más digna y rica en signos, de modo que cumpliera con su papel pedagógico. Puso atención a todos los detalles que hacen que una Diócesis se desarrolle armónicamente, quería, por ejemplo, que la economía tuviera su auténtica ordenación, de modo que los bienes eclesiásticos cumplieran con la verdadera finalidad que tienen, a saber, que sirvan para el culto divino, la caridad con los pobres, la evangelización y la congrua sustentación de los ministros. En esto, como tantas otras cosas supo interpretar maravillosamente el espíritu del Concilio que se expresaría después en la legislación canónica renovada a la luz de los decretos conciliares, (el nuevo Código de Derecho Canónico), en donde desaparece la mentalidad de beneficio en la administración de los bienes temporales de la Iglesia, para dar paso al espíritu de servicio con el que deben ser administrados”.

“Con mente clarividente vio el lugar de los laicos en la Iglesia, y captó los cambios profundos que ella debería realizar en su organización interna para recuperarlos con el potencial evangelizador que ellos representan. La fundación del Instituto Secular ‘Sal Terrae’, muchos años antes de su elección al episcopado, es una muestra clara de cómo veía él el camino por el que la Iglesia debería dar respuesta a los retos que un mundo en constante cambio le presentaba. Ya obispo, y a la luz de las Constituciones y Decretos conciliares, supo imprimir en el laicado de su Diócesis un espíritu apostólico sorprendente. El ánimo y la fidelidad con los que el laicado de nuestra Diócesis trabaja en la Evangelización son el fruto de las bases en las que Don Juan Navarro cimentó su organización; de este modo, los laicos han sido desde un principio un elemento del que no se puede prescindir en las estructuras pastorales de la Diócesis. Gracias a Dios esta forma de entender la vida y el ministerio evangelizador de nuestra comunidad diocesana es asimilada cada día con mayor claridad, tanto por parte de los mismos laicos, como por parte de los sacerdotes y religiosos que en ella trabajamos”.

“Durante todos los años de su existencia -este año serán 28-, la Diócesis de Ciudad Altamirano no ha cesado de buscar nuevos caminos para evangelizar a la región que tiene bajo su responsabilidad, tanto Don Manuel Samaniego Barriga, su segundo Obispo, como Don José Lizares Estrada, que fue el tercer Obispo, se esforzaron por sostener un trabajo pastoral acorde a la renovación conciliar. Don Manuel Samaniego puso su interés en constituir equipos de pastoral que dinamizaran las parroquias, equipos constituidos de una manera eclesial; también fue él quien introdujo en esta Diócesis el Movimiento de Cursillos de Cristiandad que ha servido para despertar la conciencia cristiana de los laicos en las parroquias hasta el día de hoy; así asumió las iniciativas de su ilustre predecesor Don Juan Navarro, quien había introducido el Movimiento Familiar Cristiano con el mismo fin de promover a los laicos, partiendo de la familia”.

“A Don José Lizares la Providencia le deparó momentos difíciles, que toda la Diócesis vivió y sufrió junto con él: Igual que la Santísima Virgen María, desde un principio, fue preparada para soportar la cruz de su Hijo, cuando a los cuarenta días de nacido lo presentó en el Templo, según estaba escrito en la Ley del Señor (Cf. Lc 2, 23-25); así también nuestra Diócesis, desde sus inicios, fue preparada para vivir y sufrir la contradicción por amor a Jesucristo. En efecto, María, en la ocasión a la que hemos hecho referencia, escuchó del anciano Simeón estas palabras: ‘¡Y a ti misma una espada te atravesará el alma! A fin de que queden al descubierto las intenciones de muchos corazones’(Lc 2, 35), y a nuestra Diócesis, desde sus comienzos, su primer Obispo le profetizó que de ella saldrían santos y misioneros y, ¿no es acaso en el crisol del sufrimiento donde se purifican las almas santas y se fortalecen los corazones para dar frutos en la evangelización?. No obstante las dificultades, el camino de la Diócesis siguió su marcha, pues no faltaron las vocaciones en nuestro Seminario, los movimientos y las asociaciones no perdieron su vitalidad, surgieron también vocaciones a la vida religiosa. En el orden material, se construyeron las instalaciones donde está el Seminario Menor en Huetamo y se remozó el Templo Catedral; pero lo más importante, es que de esas pruebas y dificultades, surgió una Diócesis en la que se respira la frescura que deja la purificación de la gracia, a todos los niveles se ve esto, pero de una manera especial se ha manifestado en los sacerdotes, en los que se ha visto una gran disponibilidad para seguir renovando a la Diócesis en sus estructuras pastorales y en sus métodos de trabajo para la evangelización. Es cosa notable el interés que todos ellos han puesto para implementar en toda la Diócesis medios que permitan un desarrollo integral tanto de los pastores, como de los consagrados y de los fieles laicos, haciendo especial énfasis en la vida espiritual que tiene sus repercusiones necesariamente dentro de la vida material, pues se han mejorado las instalaciones de los templos, las capillas, los curatos, y las instalaciones para el trabajo pastoral”.

(Mons. Raúl Vera López, O.P.
Carta a los fieles de la Diócesis de Cd. Altamirano en ocasión de la inauguración del Plan Diocesano de Pastoral).


MEMORIA DEL CAMINAR HISTORICO: 1998-1999

En la solemnidad de Pentecostés de 1998, 31 de mayo, con una celebración eucarística diocesana conmemoramos el V aniversario de nuestro Plan Diocesano de Pastoral. Dimos por terminada la primera fase de la primera parte del Itinerario de fe, en sus dos pasos iniciales: valoración y acercamiento.

Animados por el lema: EL ESPIRITU DEL SEÑOR CONSTRUYE ENTRE NOSOTROS EL REINO DE DIOS, emprendimos con fe la segunda fase: compartir como hermanos los bienes materiales, culturales y espirituales.

En espera de conocer el calendario universal del Año 2000, programamos las acciones pastorales desde esa fecha hasta la navidad de 1999 con el siguiente objetivo: LOS BAUTIZADOS DE LA DIOCESIS DE CIUDAD ALTAMIRANO QUIEREN COMPARTIR FRATERNALMENTE BIENES MATERIALES, ESPIRITUALES Y CULTURALES CON EXPRESIONES CREATIVAS Y PROPIAS DE SOLIDARIDAD Y AMOR, CON EL FIN DE LLEGAR A SER COMUNIDAD CRISTIANA QUE SE PREPARA AL GRAN JUBILEO DEL AÑO 2OOO.

La celebración de junio, Solemnidad del Cuerpo y Sangre de Cristo, al impulso de lema: SI CRISTO SE COMPARTE, TU REPARTE, nos animó a compartir pan y semillas como signo de hermanos que comparten lo suyo con los demás.

En julio festejamos a nuestro obispo por el II aniversario de su ordenación episcopal en la fiesta del apóstol Santiago al mismo tiempo que hacíamos un reconocimiento a los agentes de pastoral de ayer y de hoy, con el lema: POR TI, A TODOS LLEGA LA BUENA NUEVA. Compartimos las biografías de algunos agentes de pastoral ya fallecidos como Fr. Juan Bautista Moya y nuestro santo obispo Juan Navarro Ramírez y dimos cartas de reconocimiento a los actuales agentes.

En septiembre celebramos el inicio del curso escolar 1998-1999 en el que se presenta la oportunidad de compartir lo que cada quien es y lo que cada quien tiene. Con entusiasmo proclamamos el lema: PARA A LA PATRIA SERVIR, A LA ESCUELA DEBES IR. Compartimos la oración del maestro, la oración del alumno y la oración de los padres por los hijos y se distribuyeron libros y material escolar a los alumnos.

Noviembre es el mes de los difuntos. El día 2 conmemoramos a nuestros difuntos en los camposantos con ofrendas tradicionales y compartimos frutas y panecillos proclamando el lema: HOY POR ELLOS, MAÑANA POR NOSOTROS.

Llegamos a la fiesta de todos los mexicanos que, por invitación del Papa Juan Pablo II, en adelante será la fiesta de todos los americanos: el 12 de diciembre: Las apariciones de Santa María de Guadalupe en el Tepeyac. Hicimos un reconocimiento a todas las mujeres viendo en cada una de ellas, de cualquier edad o condición, la persona de María. A la vista de todos estuvieron mujeres representativas de las distintas edades y clases sociales. Cómo resonó en el aire, al terminar el año del Espíritu Santo, el lema escogido para ese día: COMO A LA VIRGEN MARIA, EL ESPIRITU NOS GUIA.

Ya dentro del año del Padre Celestial, el miércoles de ceniza, juntos emprendimos el regreso a la casa paterna realizando como un signo de nuestra limpieza interior el aseo de algunos lugares descuidados e imponiéndonos unos a otros la ceniza mientras decíamos el lema: HERMANO, ABRE TU CORAZÓN A DIOS, PADRE DE NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO.

A la mitad del camino de la cuaresma, queriendo experimentar la misericordia del Padre para ser misericordiosos con los demás, por parroquias hicimos celebraciones penitenciales. Nos animó el siguiente lema: HERMANOS, NO ESTAMOS ABANDONADOS, EL DIOS BUENO NOS HA AMADO.

Y llegamos a la última Semana Santa del milenio. Se nos invitó a participar en las celebraciones litúrgicas y piadosas como una oportunidad de participar en la muerte de Cristo y resucitar con El a una vida nueva de servicios a los hermanos. Nos alentó en este intento el lema: SI CON EL MORIMOS, VIVIREMOS CON EL.

Hoy, 30 de mayo de 1999, al cumplirse exactamente 6 años de la inauguración del Plan Diocesano de Pastoral, damos gracias a Dios por el camino comunitario que juntos hemos recorrido como pueblo diocesano y pedimos una vez más la generosidad que necesitamos para saber compartir lo nuestro y hacer comunidad. Nos acompañan las imágenes de los santos patronos de cada una de las parroquias transportadas con lujo de folklor y manifestaciones de nuestra cultura calentana. Desbordamos de alegría proclamando el lema del año del Padre Celestial: BENDITO SEA DIOS, PADRE DE NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO.

CD. Altamirano, Gro., 30 de mayo de 1999, Solemnidad de la Santísima Trinidad.
MEMORIA DEL CAMINAR DE NUESTRA DIOCESIS (1999-2000)

El 30 de mayo de 1999, año dedicado a Dios Padre, los bautizados de la Diócesis de Ciudad Altamirano, como un solo pueblo, celebramos el VI aniversario de la inauguración del Plan Diocesano de Pastoral dando gracias por el camino recorrido y pidiendo a Dios la generosidad necesaria para saber compartir y seguir construyendo la comunidad diocesana en los meses que faltaban para el gran Jubileo del año 2000. Nos animó el siguiente lema: BENDITO SEA DIOS, PADRE DE NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO.
Todas las personas representantes de las parroquias fueron llegando al zócalo de Cd. Altamirano, acompañadas de las imágenes de los santos y santas que patrocinan a cada parroquia. Ante ellas hubo danzas folklóricas y otras manifestaciones de religiosidad popular. Todo este mosaico de nuestra cultura calentana vino a culminar la presentación de nuestra realidad ante el Nuncio Apostólico, D. Justo Mullor García, que estaba de visita en la Región Pastoral Sur. Por ese motivo nos visitaron también los obispos de nuestra Provincia Eclesiástica.
Con la participación activa de alrededor de 8,000 bautizados, celebramos la Eucaristía de Pentecostés, presidida por el Nuncio Apostólico. En el momento de las Ofrendas le regalaron al Nuncio una imagen de la Virgen de San Lucas, Patrona de nuestra diócesis, y un pectoral de oro confeccionado por orfebres de esta región. Fueron los regalos significativos que le harán presente nuestro recuerdo.

SOLEMNIDAD DEL CUERPO Y SANGRE DE NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO

El 10 de junio de 1999 tuvo lugar la siguiente celebración de multitudes, por parroquias: La gran solemnidad de la Eucaristía. El objetivo principal fue renovar el compromiso de querer compartir bienes materiales, espirituales y culturales como preparación inmediata para el gran Jubileo del año 2000. Nuestro lema fue: DE LO QUE DIOS ME DIO, TE DOY. El signo de esto fue compartir una botellita de agua al darnos el saludo de la paz. El que daba la botellita decía: “Hermano, en el nombre de Jesús recibe esta agua” y el que la recibía decía: “Muchas gracias”.
Al final de la celebración salimos en procesión con el Santísimo Sacramento y recibimos su bendición.

INICIO DEL CURSO ESCOLAR

Volvimos a convocar a las multitudes el domingo 5 de septiembre de 1999 para dar gracias a Dios por el inicio del curso escolar 1999-2000. En cada sector de la parroquia el día anterior los bautizados compartieron con estudiantes y maestros la acción de gracias a Dios Padre, unidos a Jesucristo el divino Maestro, como preparación para el gran Jubileo del año 2000. Se proclamó el siguiente lema: COMPARTIENDO CON ALEGRIA, DEMUESTRA TU SABIDURIA. El signo consistió en llevar como ofrenda eucarística una mochila, un gis, un borrador y cartulinas con las conclusiones de la reflexión que hicieron en grupos sobre los textos bíblicos de Prov. 23, 15-25 y Jn 13. 12-15. Después de la misa hubo programas culturales y se compartió agua fresca. A cada uno de los maestros se les obsequió la biografía de San Juan Bosco.
SEMANA DE LA FAMILIA

Del 10 al 17 de octubre de 1999 celebramos la semana de la familia con el objetivo de que todas las familias de la diócesis tuvieran la oportunidad de compartir bienes espirituales, materiales y culturales a través de acciones comunitarias y creativas con el fin de lograr un mayor acercamiento solidario y fraternal como preparación para el gran Jubileo del año 2000. El lema fue: EL BUEN VIVIR CON LA FAMILIA SE DEMUESTRA AL COMPARTIR.
En la misa de clausura, el 17 de octubre, el signo que se destacó fue que en el saludo de la paz las parejas matrimoniales se dieron un abrazo y luego lo hicieron con sus hijos.

CONMEMORACION DE LOS FIELES DIFUNTOS

El 2 de noviembre de 1999 todos los bautizados de la diócesis de Ciudad Altamirano recordamos a nuestros difuntos con el ofrecimiento de sufragios por ellos como muestra del amor y solidaridad de una comunidad que quiere compartir sus bienes como preparación para el gran Jubileo del año 2000. Con mucha energía proclamamos el siguiente lema: SI COMPARTES, VIVIRAS. El signo consistió en compartir con la persona más cercana una hoja de papel con la lista de las personas por las que se pedía oraciones. Al entregar el papel se dijo: “Hermano, con fe te comparto mi dolor” y al recibirlo: “Si compartes, vivirás”.
SOLEMNIDAD DE LA SANTISIMA VIRGEN DE GUADALUPE

El 12 de diciembre todos los mexicanos veneramos a la Reina de América. El año pasado, en nuestra diócesis, como la última celebración del año dedicado a Dios Padre, todos los bautizados recordamos en cada parroquia las apariciones de la Santísima Virgen de Guadalupe y compartimos los mismos anhelos de Ella por la gente más desprotegida al hablar con el Beato Juan Diego. Proclamamos este lema: MADRE DE LOS POBRES, DANOS UN CORAZON COMO EL TUYO. Como signo de esto entregamos despensas a las familias más necesitadas de cada sector y desde el lugar donde ellas habitan partieron las procesiones al templo parroquial. En el trayecto cada uno de los sectores representó las 3 primeras apariciones y un sector de cada parroquia representó delante de todos la 4ª. Aparición. Al final de la misa se hizo la entrega de las despensas a las familias más necesitadas.

APERTURA DEL AÑO JUBILAR

El 25 de diciembre de 1999 una gran multitud de bautizados venidos de todas las parroquias nos concentramos en Cd. Altamirano para inaugurar el gran Jubileo del año 2000, al que nos habíamos venido preparando.
Partimos en procesión desde el templo de El Calvario hasta la santa Iglesia Catedral. El Sr. Obispo abrió la puerta del año jubilar como abrió el Papa Juan Pablo II la puerta de la Basílica de San Pedro en el Vaticano y cada obispo en su catedral. Todos los que estábamos congregados, como un solo pueblo, entramos por la puerta a inaugurar el gran Jubileo de los 2000 años de la encarnación y el nacimiento de nuestro Señor Jesucristo. Este año jubilar terminará el 5 de enero del año 2001.
Este día empezamos a proclamar con júbilo el lema de todo el año: GLORIA AL PADRE, GLORIA AL HIJO Y GLORIA AL ESPIRITU SANTO.
El signo consistió en compartir tarjetas, dulces y regalos propios del tiempo de Navidad.
El Sr. Obispo regaló a cada parroquia un ejemplar de la programación del año 2000 y estampas de la Virgen de San Lucas con la oración del Angelus para rezarla todos los días a las 12 horas, todos los bautizados de la diócesis, desde el lugar donde se encuentren al oír las campanadas del mediodía.

SOLEMNIDAD DE SANTA MARIA, MADRE DE DIOS

Ya dentro del Año Jubilar, el 1 de enero del 2000, todos los bautizados de nuestra diócesis, unidos a la Iglesia de todo el mundo, por sectores, hicimos una vigilia de oración para dar el paso del año 1999 al año 2000 con la mirada puesta en la Santísima Virgen María, Madre de Dios, y celebramos la Jornada Mundial de la Paz. Proclamamos el siguiente lema: SI QUIERES A MARIA, COMPARTE LA PAZ CADA DIA. Con moños blancos y banderitas blancas que fueron agitadas en el rito de la paz significamos el compromiso de buscar la paz y la unidad todos los días del año jubilar.

MIERCOLES DE CENIZA

El 8 de marzo de este año santo los bautizados de la diócesis, por sectores, reflexionamos la Palabra de Dios y recibimos sobre nuestras cabezas la ceniza como señal de que nos reconocemos pecadores y de que queríamos preparar la Pascua compartiendo las prácticas de la cuaresma para ganar el don de la indulgencia plenaria, signo característico de este año jubilar. Nos animó el siguiente lema: HAY QUE MORIR, PARA VIVIR. Los signos: un árbol que se renueva, la ceniza y la indulgencia.
A cada persona se le repartió una hoja de papel en la que iban impresas las condiciones para ganar la indulgencia plenaria.

SEMANA SANTA 2000

La Semana Santa de este año jubilar la celebramos por parroquias dando gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo, compartiendo los signos de pasión, muerte y resurrección presentes en la vida comunitaria con el compromiso de dejarnos santificar por la vida divina y transformarnos en una comunidad cristiana que vive con alegría el Gran Jubileo. Nuestro lema fue: GLORIA AL PADRE, AL HIJO Y AL ESPIRITU SANTO. Un árbol lleno de follaje, las ofrendas para los niños desvalidos de nuestra diócesis, perfume y moños blancos fueron los signos que nos recordaron la renovación que se espera de todos en este año santo.
A las familias se les sugirió que adornaran sus casas el domingo como lo recomendaba nuestro primer obispo, Mons. Navarro.

EL NUEVO PENTECOSTES

Hoy, 11 de junio del año 2000, cuando hemos vivido casi la mitad del Gran Jubileo, celebramos el VII aniversario del Plan Diocesano de Pastoral. Todos unidos, como un solo pueblo, dando gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo y a la vez renovando el compromiso de ser una comunidad cristiana que valora, comparte y expresa la alegría de un nuevo Pentecostés. Por eso proclamamos con júbilo: GLORIA AL PADRE, AL HIJO Y AL ESPIRITU SANTO y compartimos agua, tortas y el lema que nos haya gustado más de todos los del último año. A la hora de darnos la paz compartiremos con otra parroquia la cartulina en la que vaya escrito dicho lema.

Cd. Altamirano, Gro., 11 de junio del Año Jubilar 2000.

7º. ANIVERSARIO DEL PLAN DIOCESANO DE PASTORAL

35º. ANIVERSARIO DE LA ERECCION DE LA DIOCESIS

El 16 de agosto del año 2000, los bautizados de la Diócesis de Ciudad Altamirano, por parroquias, unidos a la gran plegaria de alabanza y acción de gracias por la encarnación de nuestro Señor Jesucristo, compartimos la experiencia vivida durante los 35 años y nos comprometimos a seguir caminando, con renovado entusiasmo, en la construcción de la Diócesis más bella del mundo.
La celebración estaba programada a nivel diocesano pero no pudo hacerse así porque nuestro Obispo estaba presente en Roma en el Jubileo de los jóvenes.
Nos animó el lema: A EDIFICAR LA DIOCESIS, LA DIOCESIS MAS BELLA, VAMOS A LOGRAR EL IDEAL. Lo cantamos varias veces como ya es costumbre.
Ibamos a compartir, por foranías, la historia de los 35 años de la Diócesis pero no fue posible hacer la celebración diocesana.

CONMEMORACION DE LOS DIFUNTOS

El 2 de noviembre del año jubilar 2000, los bautizados de la Diócesis de Ciudad Altamirano, por parroquias, conmemoramos a los fieles difuntos compartiendo oraciones y pidiendo la indulgencia plenaria para los seres queridos que ya murieron con el fin de llegar a ser una comunidad cristiana que sabe tener expresiones de solidaridad y amor que trascienden más allá de las fronteras de la muerte.
Proclamamos el siguiente lema: IMPLOREMOS TODOS JUNTOS LA INDULGENCIA PARA LOS DIFUNTOS.
A la hora del ofertorio compartimos unos con otros la lista de nuestros difuntos con el compromiso de orar todo el año por las personas que venían anotadas en la lista que recibimos. Después fueron quemadas con incienso las papeletas simbolizando con el humo que subieron hasta Dios nuestras oraciones.

FIESTA DE NTRA. SRA. DE GUADALUPE

Tocando a su fin el año jubilar, el 12 de diciembre del año 2000, los bautizados de la Diócesis de Cd. Altamirano, por parroquias, celebramos la fiesta de la Santísima Virgen de Guadalupe viendo en ella un Modelo perfecto de compartir los bienes e imploramos su protección para llegar a ser una comunidad cristiana que cruzaba el umbral del Tercer Milenio.
En tono festivo proclamamos el siguiente lema: REINA Y MADRE DE LOS AMERICANOS, PROTEGENOS EN EL MILENIO QUE EMPEZAMOS.
Antes de la bendición final, los coordinadores de sector compartieron entre sí arreglos florales preparados para ese fin.

CLAUSURA DEL AÑO JUBILAR

El 5 de enero del 2001, toda la diócesis de Ciudad Altamirano, como una sola familia, en una ceremonia solemne, presidida por el Sr. Obispo Carlos Garfias Merlos, clausuramos el Gran Jubileo del Año 2000 agradeciendo las gracias recibidas y nos preguntamos cómo llegamos al Tercer Milenio.
Vinimos en procesión desde el templo de El Calvario hasta la Santa Iglesia Catedral entonando el lema que nos animó durante todo el Jubileo: GLORIA AL PADRE, GLORIA AL HIJO, GLORIA AL ESPIRITU SANTO.

MIERCOLES DE CENIZA

El 28 de febrero del presente año todos los bautizados de la diócesis de Ciudad Altamirano, por sectores, nos alimentamos de la Palabra de Dios, compartimos la ceniza como signo de que nos reconocemos pecadores y queremos caminar juntos al encuentro del Señor que siempre viene a salvarnos, especialmente en la Semana Santa.
Proclamamos el siguiente lema: CON MIS HERMANOS CAMINARE Y AL SEÑOR ENCONTRARE.

VIACRUCIS PENITENCIAL

El 23 de marzo de este año 2001 todos los bautizados de la diócesis de Ciudad Altamirano, por sectores, hicimos un signo de reconciliación para pedir el perdón de Dios y compartirlo con los demás.
Nos animó este lema: SI PERDONAMOS, SEREMOS PERDONADOS.
Recorrimos las estaciones del viacrucis y proclamamos el lema después de cada una de ellas.

DOMINGO DE RAMOS

El 8 de abril último pasado todos los bautizados de la diócesis de Ciudad Altamirano, reunidos por parroquias, aclamamos en la persona del sacerdote o del ministro, donde no había sacerdote, a Jesús que compartió su pasión, muerte y resurrección solidarizándonos con El.
Alegremente acompañamos la procesión de Ramos entonando el lema: CON RAMOS Y ALEGRIA ACLAMEMOS AL SEÑOR ESTE DIA.
Durante la celebración de la Eucaristía, al saludo de paz, intercambiamos las palmas con el vecino más cercano, de acuerdo con el objetivo de la fase del Plan Diocesano de Pastoral en que nos encontramos: compartir bienes materiales, culturales y espirituales, con expresiones de solidaridad y amor para ser una comunidad cristiana.

EL NUEVO PENTECOSTES

Hoy, 3 de junio del 2001, al cumplirse 8 años de la inauguración del Plan Diocesano de Pastoral, las comunidades parroquiales nos reunimos en un mismo lugar para celebrar la primera solemnidad de Pentecostés del nuevo milenio. Vamos a compartir las limitaciones y los logros que hemos tenido, pidiendo perdón por las primeras y dando gracias por los segundos, llenos de gozo por estar más cerca de hacer la DIOCESIS MAS BELLA DEL MUNDO.
Acompañados de las imágenes de los santos patronos de cada parroquia hemos avanzado hasta aquí proclamando el siguiente lema: EL SEÑOR HA HECHO MARAVILLAS Y ESTAMOS ALEGRES.

En el momento del saludo de la paz haremos el signo de compartir una parroquia con otra la pancarta que muestra por escrito el lema que más ha gustado de todos los que nos animaron en el último año, de Pentecostés del 2000 a Pentecostés del 2001.


Objetivos generales del Plan Diocesano de Pastoral

I etapa

Objetivo general ( a largo plazo)

La comunidad diocesana de Cd. Altamirano por la confrontación de vida-compromiso sacramental
· Expresan su vida y acción como una red de comunidades en las que cada persona, cada familia, cada pequeña comunidad, cada parroquia, sirven con su testimonio, presente en los distintos lugares de la convivencia humana la transformación del mundo y el advenimiento del Reino.

II etapa

Objetivo general ( a mediano plazo)

Todos los bautizados de la diócesis de Cd. Altamirano,
· A través de la confrontación comunitaria de su vida con la palabra de Dios:
· Han descubierto las exigencias de la fe cristiana y
· Han hecho opción por Cristo y por el evangelio

Con el fin de llegar a ser pueblo de Dios, misterio de comunión y participación.

III etapa

Objetivo general ( a corto plazo)

Todos los bautizados de la diócesis de Cd. Altamirano,
· Participando en encuentros comunitarios en los que cada persona es reconocida,
· Viven la experiencia de fraternidad en pequeñas comunidades vecinales dentro de cada parroquia,

Con el fin de dar testimonio de su pertenencia a la Iglesia y de los valores del reino.

Niveles de la acción pastoral en nuestra diócesis

· Pastoral comunitaria
· Pastoral sectorial
· Servicios pastorales
· Formación permanente de agentes
· Estructuras de participación.

Comisiones diocesanas.

Nivel 1 pastoral comunitaria

· Pastoral de multitudes
· Pastoral familiar

Nivel 2 Pastoral sectorial

· Pastoral de juventud
· Pastoral vocacional
· Pastoral educativa

Nivel 3 servicios Pastorales

· Catequesis infantil y adolescencia
· Catequesis de adultos
· Servicios litúrgicos
· Promoción de la espiritualidad y la oración
· Pastoral social
· Pastoral penitenciaria
· Comisión diocesana de misiones

Nivel 4 Pastoral ministerial

· Comisión diocesana de formación integral y permanente del clero
· Comisión diocesana de institutos de vida consagrada
· Comisión diocesana de formación permanente de laicos

Nivel 5 estructuras

· Comunicación a las familias
· Comisión de servicios técnicos
· Comisión diocesana de economía para la Pastoral
· Equipo Diocesano de animación Pastoral (edad)

Criterios generales para la acción Pastoral en nuestra diócesis

8.1.- con relación al tipo de acción:

Toda acción Pastoral debe ser, por encima de cualquier otro propósito evangelizadora y misionera.

8.2.- con relación a los destinatarios:

La acción Pastoral siempre se dirige y convoca a todos como comunidad humana y comunidad-Iglesia, una diferenciada, en forma global, sistemática y progresiva

8.3.- con relación al sujeto de la acción

Toda acción Pastoral debe tener por sujeto a “todos los bautizados y personas de buena voluntad”, a cada uno según su posibilidad, según sus dones, carismas y ministerios.

8.4.- con relación a la pedagogía de la acción evangelizadora:

El método o pedagogía que debe usarse en toda acción Pastoral es el de confrontación fe-vida, evangelio-práctica ordinaria, en cualquiera de sus formas.

8.5.- con relación a las estructuras organizativas:

Las estructuras de la Iglesia local son siempre comunitarias, es decir, participativas, dialógales, orgánicas y formales.

En resumen:

La práctica Pastoral con estos criterios construye la Iglesia del Concilio Vaticano II, rehace la Iglesia desde su base, desde su mayoría de bautizados que permanece al margen y que coincide con los pobres en términos económicos, culturales y políticos. Es también poner a la iglesia en estado de conversión y renovación permanentes, como peregrina que va hacia la patria definitiva.

Logros y Obstáculos

Hasta este momento, el caminar de nuestra diócesis ha sido muy significativo, porque se manifiestan logros, tales como: conciencia de pertenencia a la diócesis, la estructuración básica en muchas parroquias: sectorización, equipos de coordinación, red de mensajeros, distribución de la carta a las familias en la mayoría de las parroquias; los fieles poco a poco van participando en los diferentes servicios, los EPAP’S, van asumiendo su tarea de animar la Pastoral de las parroquias, etc.
Pero, nos hemos encontrado con algunas dificultades que impiden la realización plena de los objetivos que nos hemos propuesto.

Descubrimos las siguientes:
A) en algunos sacerdotes todavía no ha llegado al corazón el proyecto del Plan de Pastoral, es decir, que se ha aceptado sólo en la mente, más no ha bajado al corazón, para que al interiorizarlo surja el amor por vivirlo, actuarlo y promoverlo.

B) Muchos de los laicos no han conocido el Plan, y es por eso que no se involucran en él. Y a los que ya lo están haciendo les falta una mayor profundización para entender cada una de sus tareas y así puedan responder y participar con alegría tanto los Coordinadores de Sector, los Mensajeros y miembros de las Comisiones.

C) Consideramos una gran dificultad, que en la programación no se tienen contemplados los valores que sustenta nuestra FASE de la “Sensibilización a la Fraternidad” estos pueden ser:
Dar tiempo a quienes tienen necesidades
Compartir experiencias
Compartir dones culturales
Abrirse a las necesidades de los otros
Reconocer el esfuerzo de los demás
Trabajar por la justicia,
Compartir bienes materiales, espirituales, etc.

Nos hace falta como diócesis el haber vivido todo lo de la Primera FASE en sus dos pasos, sus valores y sus formas de vivir el Encuentro-reconciliación. El llamado a la “Sensibilización para descubrir al otro”, el “Respeto y acercamiento”. Creo que si retomamos los elementos que deben estar presentes en el Itinerario de nuestro Plan Diocesano de Pastoral, desde la primera fase y continuamos con mayor interés y más entusiasmo, estaremos recibiendo cada día más logros y las dificultades se irán superando en la medida del esfuerzo que se haga, para ver los alcances y expectativas que se contemplan en el proyecto del Plan Diocesano de Pastoral.

 

 
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